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miércoles, 19 de febrero de 2020

IDEAS PARA MINIMIZAR LA ESTACIONALIDAD





En todo el ámbito del turismo la ética y sostenibilidad se tornan cada vez más importantes. Aquí VeggieHotels es pionero. La influencia positiva de la alimentación vegetariana y aun más de la vegana a la huella de dióxido de carbono atribuye a los VeggieHotels un balance ambiental particularmente positivo.
Así también la ética de un turismo sin sufrimiento animal esta en práctica todos los días en los VeggieHotels.

Los VeggieHotels están bienvenidos todos los clientes que en sus vacaciones, en sus viajes, durante de seminarios o buscando mejorar su salud quieren disfrutar de una alimentación sana, vegetariana o vegana. Comida puramente vegetariana no es solo sana. Preparada por cocineros “Veggie” apasionados, en muchos de los VeggieHotels se puede experimentar platos nuevos y creativos, que deleitan hasta los paladares más exigentes. Desde un desayuno vegetariano integral en una posada “Veggie” hasta el amplio menú de un hotel de primara clase, en VeggieHotels se encuentra una diversidad de opciones. Si piensas cambiar a una dieta vegana/vegetariana o explorar la cocina vegetariana, vale la pena visitar un VeggieHotel.



El vegetarianismo, también conocido en ocasiones como vegetarismo, es el régimen alimentario que tiene como principio la abstención de carne y todo alimento que provenga de un animal, como la gelatina o la grasa.
La dieta vegetariana no puede contemplarse sólo en términos de nutrición, sino que también conforma una actitud y estilo de vida, ya que es probable que un vegetariano rechace otras formas de utilización de los animales para producir bienes de consumo y/o para la diversión humana al igual que puede tender a apoyar su dieta alimentaria por razones ecologistas y naturistas.



Las palabras «vegetariano» y «vegetarianismo» aparecieron con la primera asociación vegetariana del mundo que fue la Vegetarian Society, fundada el 30 de septiembre de 1842 en Manchester, por lo cual antes de esa fecha esas palabras no aparecen en ningún escrito y a falta de ellas se habla de «dieta vegetal» o «dieta pitagórica» debido a que los seguidores de Pitágoras seguían dietas vegetarianas.
Dentro de la práctica vegetariana hay distintos tipos y grados. Las personas que no admiten ninguna ingesta de productos derivados de los animales (como el huevo o los lácteos) son denominadas vegetarianas estrictas o, en muchos casos, veganas, aunque el veganismo es más que una dieta. Aquellas que sí consumen leche se conocen como lactovegetarianas y aquellas que consumen huevos son denominadas ovovegetarianas.
En este tipo de dieta, sí se acepta la cocción de los alimentos y el consumo de productos refinados (los más comunes son el azúcar y la harina) además de pastas blancas, frituras y alimentos en conserva o a los que se le han añadido colorantes y/o preservantes. Esto lo diferencia de otros tipos de dietas, como la macrobiótica y naturista.
Lactovegetarianismo: son los vegetarianos que no consumen carnes o huevos, pero sí consumen productos lácteos. La mayoría de vegetarianos de la India y aquellos provenientes del Mediterráneo (como los pitagóricos), son en efecto lactovegetarianos. Muchos quesos no son para vegetarianos, ya que se cuajan con los estómagos de animales.
Ovolactovegetarianismo: los practicantes de esta corriente consumen huevos y productos lácteos, pero no carne ni peces. Esta es la variación más común en la Cultura Occidental.
Ovovegetarianismo: quienes practican esta tendencia son aquellos que no comen carnes o productos lácteos, pero sí huevos.
Apivegetarianismo: son quienes consumen miel. El prefijo api- también puede ser empleado en las demás definiciones, por ejemplo: api-ovo-lacto-vegetarianismo, apiovovegetarianismo, api-lacto-vegetarianismo.
Vegetarianismo estricto: es una alimentación que excluye todo producto de origen animal, rechazando los cadáveres de animales y también el consumo de huevos, lácteos y miel. Dentro de esta variedad de alimentación están los practicantes del veganismo (del inglés vegan), los cuales, por motivos éticos, también evitan el uso de productos de origen animal en el resto de ámbitos de su vida: vestimenta, ocio, etc., ya que todos estos productos y actividades implican la explotación de animales derivada de una actitud discriminatoria conocida como especismo.
Crudívoros: son aquellos que siguen una alimentación vegetariana en la que se consumen productos crudos, o ligeramente tibios, que no han sido calentados por encima de 46,7 °C (116 °F), y nunca cocidos. Los consumidores de productos crudos argumentan que el cocinar destruye las enzimas y/o porciones de los nutrientes, aunque algunos creen que el cuerpo asimila mejor ciertos alimentos si éstos se encuentran ligeramente tibios y por ende más blandos. Otros activan las enzimas de los alimentos mojándolos en agua antes de consumirlos. Algunos son frutarianos, y otros comen sólo comidas orgánicas.
Crudiveganismo: es la doctrina y/o la práctica de la alimentación que es simultáneamente “cruda” y “vegana”.





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